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Ley 26.657

Pronunciamiento ante el proyecto de reforma de la Ley Nacional de Salud Mental

By Declaraciones, Noticias

La Federación de Psicólogas y Psicólogos de la República Argentina manifiesta su
profunda preocupación y rechazo al proyecto de modificación de la Ley Nacional de
Salud Mental Na 26.657 impulsado por el Poder Ejecutivo Nacional.

En un contexto caracterizado por el sostenido desfinanciamiento de las políticas
públicas en salud mental -expresado en la reducción de programas, el deterioro de los
dispositivos territoriales y comunitarios, la precarización de las condiciones laborales
de los equipos de salud y las crecientes dificultades de acceso de la población a los
cuidados-, el proyecto en tratamiento desplaza el eje del problema desde las
responsabilidades estatales hacia una pretendida insuficiencia normativa.

Resulta necesario señalar con claridad: no es la ley vigente la que ha fracasado, sino la
falta de decisión política para garantizar su plena implementación. La insuficiente
asignación presupuestaria, en contradicción con los estándares establecidos por la
propia normativa y los compromisos internacionales asumidos por el Estado argentino,
constituye el principal obstáculo para el desarrollo de un sistema de salud mental
accesible, integral y de calidad.

Desde el punto de vista técnico, el proyecto introduce modificaciones regresivas que
afectan principios estructurantes del paradigma de derechos humanos. En particular:

● La ampliación y ambigüedad de los criterios de internación involuntaria, junto
con la redefinición del concepto de riesgo, habilitan una mayor discrecionalidad
en la restricción de la libertad, en tensión con los principios de excepcionalidad,
proporcionalidad y temporalidad establecidos en la ley vigente.

● El debilitamiento del enfoque interdisciplinario, mediante la recentralización de
decisiones en perspectivas biomédicas, implica un retroceso respecto del
carácter integral del abordaje de la salud mental.

● La redefinición de los mecanismos de control y supervisión reduce la
participación de organismos independientes y de la sociedad civil, erosionando
garantías institucionales fundamentales para la protección de derechos.

Asimismo, resulta especialmente preocupante que el proyecto retome un enfoque que
la propia historia de la salud mental ha demostrado como ineficaz y profundamente
vulnerador de derechos. La orientación hacia modelos centrados en la
institucionalización, el control y la medicalización como respuesta predominante
remite a paradigmas propios del siglo XX que han fracasado en términos sanitarios,
sociales y humanos. Lejos de constituir una innovación, estas perspectivas implican un
retroceso que desconoce décadas de desarrollos teóricos, clínicos y comunitarios, así
como los consensos internacionales construidos en torno a la desmanicomialización y
la inclusión social.

Estas modificaciones no sólo contrarían el espíritu de la Ley Nacional de Salud Mental
26.657, sino que también se alejan de los lineamientos establecidos por la
Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, que
promueven modelos comunitarios, inclusivos y centrados en las personas.

Advertimos que el proyecto configura un desplazamiento hacia lógicas regresivas que
tienden a reinstalar prácticas de carácter tutelar y restrictivo, en detrimento de un
enfoque basado en la autonomía, la inclusión social y la garantía de derechos.

En este marco, la Federación sostiene que cualquier proceso de reforma debe partir de
un diagnóstico riguroso de las condiciones reales del sistema de salud mental,
incorporando de manera prioritaria la dimensión presupuestaria, la planificación
sanitaria y el fortalecimiento de los dispositivos territoriales. Sin inversión sostenida,
sin equipos interdisciplinarios consolidados y sin políticas públicas activas, ninguna
modificación normativa podrá revertir la situación actual.

Por todo lo expuesto, exigimos la apertura de un proceso de debate amplio,
participativo y federal, que incluya a organizaciones profesionales, académicas,
trabajadores del sistema, usuarios y familiares, en resguardo del carácter democrático
de las políticas públicas.

La defensa de la salud mental como derecho no admite retrocesos. Requiere, por el
contrario, mayor inversión, mayor presencia del Estado y el fortalecimiento de un
modelo de atención comunitario que garantice cuidados dignos para toda la población.

Junta Ejecutiva
Ciudad de Buenos Aires, 29 de Abril de 2026

Comunicado sobre la iniciativa de modificación de la Ley Nacional de Salud Mental

By Declaraciones, Noticias

La Federación de Psicólogas y Psicólogos de la República Argentina expresa su profunda preocupación frente a la iniciativa del gobierno nacional de modificar la Ley Nacional de Salud Mental, en un contexto signado por un evidente y sostenido agravamiento de los problemas de salud mental en nuestra población.

Resulta imprescindible señalar que dicho agravamiento no puede ser atribuido al marco normativo vigente. Por el contrario, la ley ha constituido un avance significativo en la construcción de un paradigma de derechos humanos en salud mental, promoviendo abordajes interdisciplinarios, comunitarios y respetuosos de la dignidad de las personas. Pretender responsabilizar a esta normativa por las actuales dificultades implica desconocer tanto su espíritu como su potencial aún no plenamente desarrollado.

El deterioro de las condiciones de salud mental en la Argentina responde, en cambio, a un proceso sistemático de desinversión en políticas públicas sanitarias y sociales. En este sentido, advertimos con preocupación el desfinanciamiento de organismos clave como el PAMI y las obras sociales, lo que restringe gravemente el acceso a prestaciones esenciales. Asimismo, el vaciamiento de la Agencia Nacional de Discapacidad compromete la continuidad de políticas destinadas a poblaciones particularmente vulnerables.

A ello se suman los despidos de profesionales en hospitales públicos, que debilitan los equipos de salud y reducen la capacidad de respuesta del sistema, y el cierre de iniciativas fundamentales como el Programa Remediar, que históricamente garantizaban el acceso a medicamentos en amplios sectores de la población. Estas medidas configuran un escenario de retracción del Estado que impacta de manera directa en la calidad y accesibilidad de los cuidados en salud mental.

En este marco, la iniciativa de modificar la ley no solo resulta inoportuna, sino que corre el riesgo de desplazar el foco del problema. No es la ley la que agrava los padecimientos subjetivos y sociales de nuestra comunidad,  es la falta de inversión sostenida, la fragmentación del sistema de salud, el debilitamiento de los dispositivos territoriales y comunitarios, y el deterioro de las condiciones de vida de amplios sectores de la población.

Desde esta Federación sostenemos que cualquier debate serio sobre la salud mental en la Argentina debe partir del fortalecimiento del sistema público, la ampliación del financiamiento, la jerarquización de los equipos interdisciplinarios y el pleno cumplimiento de la legislación vigente. Lejos de retroceder en derechos, es necesario profundizar el camino iniciado, garantizando su efectiva implementación en todo el territorio nacional.

Por todo lo expuesto, exhortamos a las autoridades a desistir de iniciativas regresivas y a convocar a los actores del campo de la salud mental, incluidas las organizaciones profesionales, académicas y comunitarias, a un diálogo amplio y participativo que permita construir respuestas acordes a la complejidad de la situación actual.

La salud mental no puede ser pensada por fuera de las condiciones materiales de existencia. Defenderla implica, hoy más que nunca, defender políticas públicas inclusivas, solidarias y orientadas al bienestar colectivo.

2 de Diciembre. Aniversario de la promulgación de la Ley nacional de Salud Mental

By Declaraciones, Noticias

A 15 años de la promulgación de la Ley Nacional de Salud Mental, desde la Comisión de Salud Mental de FEPRA sostenemos su defensa hoy más que nunca, en un tiempo marcado por el retroceso en materia de derechos que impacta, fundamentalmente, en los colectivos más vulnerables de nuestras comunidades.
La Ley Nacional de Salud Mental fue el resultado de un trabajo colectivo de diferentes sectores, organizaciones y asociaciones de usuarios y familiares quienes, a través de su lucha y su fuerza instituyente, lograron su aprobación por unanimidad.

La norma se enmarca en un enfoque de derechos humanos, que garantiza la ampliación y restitución de derechos a toda la comunidad. Sus principales ejes expresan el espíritu de la intersectorialidad, la interculturalidad, la interdisciplina, la interseccionalidad, la perspectiva de género y diversidades sexuales, y la territorialidad; y promueve el derecho a recibir una atención sanitaria, integral y humanizada.
Es una ley que establece que los tratamientos sean lo menos restrictivos de los derechos y libertades de las personas e incluye el abordaje de los consumos problemáticos como un tema de salud mental.

La realidad cotidiana en nuestros lugares de trabajo marca una situación alarmante en materia de salud mental, visiblemente afectada por las políticas de crueldad de los últimos años. Y es alarmante en un doble sentido: por el aumento de la demanda, y por la gravedad creciente de las problemáticas.
Por eso, en este marco en el que resulta imprescindible la declaración de la emergencia en salud mental, hacemos un llamamiento, desde la Comisión a continuar trabajando para la plena implementación de la Ley de Salud Mental.

No cesaremos en su defensa cotidiana frente a los intentos por modificarla, que favorecen directa y unilateralmente al mercado y a intereses privados, en un contexto en que el Estado se retira y desfinancia el sistema de salud.