La Federación de Psicólogas y Psicólogos de la República Argentina advierte la peligrosidad del uso de mecanismos basados en inteligencia artificial que pretenden ofrecer atención en materia de salud mental y expresa su rechazo y su preocupación en ese sentido, por tratarse de elementos ajenos a cualquier control, recomendación, principio y legislación en la materia.
Denuncia, ante la trascendencia pública de la implementación de una plataforma de esta clase en la ciudad de Trenque Lauquen impedida oportunamente por la acción del Colegio de Psicólogas y Psicólogos de la provincia de Buenos Aires Distrito II, que constituye una flagrante violación de normativas vigentes, tales como la Ley de Salud Mental; la de Ejercicio Profesional de la Psicología en la Provincia de Buenos Aires, los códigos de Ética tanto del Colegio de Psicólogas/os de la Provincia de Buenos Aires como de la Federación de Psicólogas y Psicólogos de la República Argentina, y de las leyes que protegen los derechos de asistencia de los y las pacientes, y la confidencialidad y protección de los datos personales, entre otras.
En el mismo sentido señala que el empleo de esta y otras plataformas de igual carácter representa un claro ejemplo de intervención iatrogénica, que implica graves riesgos para la salud, así como la vulneración de derechos de los y las usuarios/as, pasando por alto las regulaciones y los principios deontológicos para la práctica psicológica, la intervención psicoterapéutica y/o asistencial en el ámbito de la Salud Mental.
Finalmente, denuncia que esta plataforma no cuenta con la certificación regulatoria del Ministerio de Salud de la Nación ni sigue los principios del Plan Provincial de Salud Mental y su aplicación desoye las advertencias de la OMS, respecto a los peligros del uso de inteligencia artificial en salud mental.
Junta Ejecutiva
Desde 1987 se evoca a nivel mundial, el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres impulsado por la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC) con el objetivo de reafirmar el derecho a la salud de las mujeres como derecho humano fundamental, debiéndose garantizar por los Estados sin restricciones.
En la actual realidad de nuestro país los derechos conseguidos se encuentran hoy amenazados, puestos en cuestión, derogados, ninguneados. Resulta llamativo que frente a los enormes avances logrados en materia de leyes y políticas públicas garantistas, se los pretenda borrar de un plumazo.
Los desafíos de nuestro tiempo parecen ser: defender lo ganado, recuperar lo perdido. No hay vuelta atrás, en la memoria colectiva residen las trayectorias de lucha de los pueblos. Las mujeres y diversidades nunca vamos a olvidar que el aborto es legítimo y legal. Luego de décadas de lucha, logramos autonomía y libertad sobre nuestros cuerpos, y afirmar que las decisiones sobre estos nos pertenecen.
Ni las más regresivas políticas públicas actuales podrán hacernos olvidar que merecemos vidas vivibles: vidas libres de violencias de género, políticas de Estado con perspectiva de géneros no binarias, acceso a los derechos sexuales y (No) reproductivos y a todos los derechos que hacen a una vida digna.
Desde la Comisión Nacional de Géneros, Diversidades y Disidencias decimos: la Salud NO es un negocio de quien tiene y quien puede, no hay salud con políticas de vaciamiento. Sin salud pública y sin Salud Mental no hay salud para las mujeres ni cuerpos gestantes. La Salud está en la integralidad e interdependencia de todos los Derechos. Es por ello que exigimos el compromiso indelegable del Estado en la garantía de todos nuestros derechos.
“Su amor no daña, tu odio sí!” dicen las pancartas en las calles cada vez que el colectivo LGBTTIQNB+ nos interpela socialmente.
Hace días atrás, uno de los lesbicidios más cruentos nos sacude, una vez más quedan en evidencia las desigualdades de géneros, la ferocidad de las violencias sexistas, el alcance de los discursos odiantes que caracterizan a este tiempo.
Hace ya más de 30 años que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que “la orientación sexual por sí misma no puede verse como un problema”, eliminándola de los manuales de clasificación de enfermedades mentales.
Luego a partir del 17 de mayo de 2005, conmemoramos el Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género.
Esto habilitó un cambio importante en el Paradigma de Salud Mental, un corrimiento de los discursos normalizadores y heterocisnormados como lo han sido la psicopatologización de las sexualidades no binarias.
Sin embargo, vemos con preocupación el cierre del Ministerio de la Mujer, los Géneros y la Diversidad, el vaciamiento del INADI, la prohibición del lenguaje inclusivo, los cuestionamientos a la Educación Sexual Integral, la eliminación del cupo trans, el cuestionamiento de la ley de Identidad de género, así como la invalidación de la “perspectiva de géneros”, la demonización de los feminismos y las disidencias, todo ello funciona como caldo de cultivo para la habilitación de las violencias.
La vulneración de derechos y la eliminación de les otres en su diferencia se constituyen en las expresiones más extremas de las violencias.
Los discursos de odio producen y reproducen relaciones de opresión, apropiación, explotación y violencias, que dan origen a los crímenes de odio. Necesitamos un Estado que no convalide ni aliente las violencias, sino que promueva derechos.
Desde la Comisión Nacional de Géneros, Diversidades y Disidencias de FePRA reafirmamos nuestro compromiso con los derechos de las mujeres, diversidades y disidencias.
