
Desde la Federación expresamos nuestro rechazo a la reforma laboral en debate, ya que implica un profundo retroceso en materia de derechos elementales y una transformación de las condiciones que sostienen la salud mental.
Rechazamos toda política que amplíe desigualdades y genere sufrimiento evitable.
La precarización, la incertidumbre y el debilitamiento de las protecciones colectivas producen efectos concretos en la vida psíquica y social de quienes trabajan.
La salud mental es un derecho, no una variable de ajuste. Por eso decimos NO a la reforma laboral.